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Harinas de maíz contienen proteínas transgénicas

Asuntos Regulatorios Colombia

Ocho de 19 harinas de maíz comercializadas en Bogotá contienen de uno a tres organismos genéticamente modificados para resistir las plagas y tolerar el glifosato, pero no lo mencionan en sus etiquetas. En la capital, un estudio adelantado por Lizeth Tabima, magíster en Ciencias-Microbiología de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), encontró además que 22 tipos de harinas de maíz comercializadas no refieren en su etiqueta la procedencia del producto.

 

La investigadora analizó las harinas de maíz precocidas que se venden en la ciudad para identificar si contenían proteínas transgénicas, es decir, moléculas que han sido insertadas en las semillas para conferirle cierto beneficio, como hacer frente a las plagas.

“En Colombia, el etiquetado de organismos genéticamente modificados en alimentos está restringido al cumplimiento de ciertas condiciones, por lo cual las etiquetas de las harinas de maíz comercializadas en el país no presentan información sobre la presencia de estos”, explicó la investigadora Tabima.

Si bien las proteínas incluidas son aptas para ser consumidas, resulta relevante informar la presencia de estas en los alimentos, para que los compradores decidan si quieren consumirlos”, precisó.

Para el estudio fueron evaluadas 19 harinas de las que se extrajeron las proteínas transgénicas. En Colombia solo han sido autorizadas las que se utilizan para tolerar los herbicidas o conferirles a las plantas resistencia a insectos como coleópteros (escarabajos) o lepidópteros (mariposas) como la spodoptera, una plaga que ataca principalmente a los cultivos de maíz.
Las proteínas transgénicas fueron detectadas gracias a la técnica Elisa (Ensayo por inmunoadsorción ligado a enzimas, por sus siglas en español), en este caso, si un antígeno se pone en contacto con un anticuerpo contenido en la proteína, se da un cambio de color indicando que la presencia de los transgénicos es positiva.

La investigadora Tabima añadió que, aunque en las harinas restantes no se identificó presencia de estas proteínas, esto no se puede asegurar al 100 %, puesto que depende de los niveles de detección de la técnica utilizada, por lo que es posible que los niveles mínimos no se hayan evidenciado.
Para comparar las muestras y tener una línea base, se utilizó como caso control el maíz chicalá, una variedad propia de la región andina libre de transgénicos, y tres tipos de maíz proporcionados por el Ministerio de Salud y Protección Social con modificaciones genéticas.

También, incluyó el cuchuco de maíz en grano, porque hace parte de las harinas no precocidas. Este fue cocido, molido y tamizado para que quedara como harina.

Las harinas son precocidas a cierta presión y a una temperatura que supera los 100 grados centígrados. Este procedimiento fue desarrollado con un cuchuco genéticamente modificado, con el cual encontró que debido a esto las proteínas transgénicas disminuyen entre un 20 % y 30 %, es decir, además de los porcentajes detectados el contenido inicial era muy superior.
El maíz es el cultivo de mayor importancia agrícola en el mundo y en Colombia su cultivo ocupa alrededor de 478.992 hectáreas, las cuales no suplen la demanda y requieren de la importación que proviene de varios países, entre ellos Estados Unidos, líderes en adopción de organismos genéticamente modificados.

Se espera, además, que el protocolo de extracción proporcionado en este trabajo, en el que también participó Martha Liliana Trujillo, magíster en Bioquímica de la U.N. y Alejandro Chaparro, docente del Departamento de Biología, pueda ser aplicado a diferentes tipos de alimentos por entidades reguladoras o de control.

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